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¿Qué es una marca olfativa?

que es una marca olfativa

Cada vez son más las empresas que utilizan el marketing olfativo para crear estrechos vínculos entre los clientes y su marca. Se ha demostrado que los aromas tienen el poder de incrementar los recuerdos positivos, a fin de crear una experiencia de compra con un valor añadido capaz de diferenciarnos de la competencia. Por este motivo, en los últimos años han incrementado las marcas olfativas presentes en todo el mundo. Pero, ¿qué es una marca olfativa?  Si te interesa potenciar el marketing olfativo de tu empresa debes conocer todo lo que conlleva. 

¿Qué es y para qué sirve una marca olfativa? 

Las marcas olfativas son también conocidas como odotipos. Este signo de identidad consiste en la utilización de un olor como rasgo exclusivo y distintivo de una marca. Es decir, la marca olfativa se utiliza para que el consumidor pueda reconocer y asociar, de manera inconsciente, un producto o servicio, así como su origen empresarial. O lo que viene siendo lo mismo, una marca olfativa funciona de la igual manera que un logotipo para la vista. 

¿Cómo se crea una marca olfativa? El olfato es el único sentido que está directamente conectado a la parte del cerebro relacionada con la emoción y la memoria. Es decir, la capacidad de evocación de un olor es muchísimo más fuerte que la de una imagen o sonido. Para aprovechar esta increíble ventaja, nada como crear un odotipo siguiendo estas pautas:

  • Que refleje las características esenciales de la marca. 
  • Que sea coherente con los valores emocionales de la marca. 
  • Que sea un aroma único y personal.
  • Que sea agradable al olfato. 

¿Cómo registrar tu marca olfativa?

La encargada de gestionar las marcas en la Unión Europea es la EUIPO (Oficina de Propiedad Intelectual de la UE). Según sus bases los signos podrán representarse de cualquier manera que se considere adecuada usando los medios disponibles, siempre y cuando esta representación sea clara, precisa, inteligible, objetiva, duradera y completa en sí misma. ¿Qué significa esto? Que no es tan sencillo registrar un olor como marca. 

La subjetividad de los aromas hace que sea complicado su registro basado en la distinción. Es decir, no es sencillo determinar el aroma concreto de una marca, por lo que su registro ha de basarse principalmente en la descripción gráfica o de texto del producto, la cual ha de ser clara, inteligible, objetiva, duradera, precisa, fácilmente accesible y completa en sí misma. 

En resumen, actualmente no es posible el registro de marcas olfativas como tales debido a su subjetividad. No obstante, existe la opción de registrar la descripción gráfica de dichos aromas relacionados a un producto o marca en concreto. De esta manera, en el caso de plagio o competencia desleal, siempre se puede reclamar a través de vía judicial, a pesar de que se trate de un elemento intangible. 

Las marcas olfativas en el mundo jurídico empresarial

La era tecnológica nos ha conducido a una revolución en los mercados, así como a la transformación de los consumidores. Hoy día, la competitividad entre las empresas ha aumentado tanto que muchas se han visto obligadas a innovar en temas de marketing y publicidad. Una prueba de ello es el auge del Marketing Olfativo. 

Ahora bien, para que una fragancia cumpla con la función de marca, el consumidor debe identificar el producto a través de su sentido del olfato, incluso cuando tenga que compararlo con el resto de productos de iguales características presentes en el mercado. Cabe recordar que la protección de una marca se realiza mediante su registro en las pertinentes oficinas de la Propiedad Intelectual. Sin embargo, este registro se torna difícil cuando los requisitos para su inscripción no alcanzan los estándares exigidos como comentábamos anteriormente. Por esta razón, son escasas las marcas olfativas registradas en el mundo, ya que, además, los argumentos jurídicos que desestiman su registro cambian según el país. 

En España, por ejemplo, los odotipos no pueden ser registrados según dispone la Ley de Marcas Españolas LME. Esta ley argumenta que un olor no puede ser representado de manera gráfica y, por lo tanto, no puede ser registrado como tal. La LME define que una marca ha de poseer un signo susceptible de representación gráfica que sirva para diferenciar en el mercado los productos o servicios de una empresa de las demás compañías. 

Si bien es cierto que existen precedentes del registro de marcas en el mundo, también lo es la controversia que se formó en torno a ellas. Véase el ejemplo de las pelotas de tenis con “olor a hierba cortada” de una empresa alemana en 1996. Un registro que fue inicialmente denegado por falta de descripción gráfica convincente, para pasar posteriormente a ser aprobado por la Sala de Apelación en 1999. Esto sentó un precedente que llevó a otras marcas olfativas a su intención de registro en Alemania. Esto condujo a la denegación sistemática de marcas olfativas en la UE. 

Aún así, siempre tienes la posibilidad de crear tu odotipo empresarial gracias a Aromas Fenpal. Especialistas en Marketing Olfativo para la aromatización de espacios, tales como, tiendas, negocios, oficinas, etc.

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